Cáncer: terapias y tratamientos

Una visión diferente sobre el cáncer

ASCO 2007 – Un optimismo difícil de justificar

Posted by ayudacancer en junio 14, 2007

El congreso de la ASCO constata que los nuevos fármacos mejoran la supervivencia y anuncia más dianas terapéuticas.

La investigación en el cáncer es un proceso metódico que pasa por fases de excitación y otras de consolidación. Ahora, a la espera de resultados más impactantes, se vive una fase de afianzamiento del nuevo arsenal terapéutico frente a dianas moleculares que está consiguiendo aumentar la supervivencia, incluso en los tumores más huérfanos de medicamentos. Y es que el mayor conocimiento de los mecanismos moleculares implicados en los procesos tumorales está permitiendo identificar un mayor número de dianas para nuevos fármacos y consolidar las nuevas terapias biológicas, aunque, por ahora, no permite olvidar la quimioterapia clásica. 

English version available: State of the art in cancer drug discovery: should we be optimistic?

No son malas las noticias del Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología, que ha reunido a más de 25.000 personas en Chicago del 1 al 5 de junio. Pero tampoco han sido sorprendentes. “Estamos”, dijo Roy Herbst, del Anderson Cancer Center (Tejas), “en un momento de espera, en el que los nuevos tratamientos biológicos dirigidos a dianas específicas empiezan a establecerse”. Poco a poco, “vamos aprendiendo más de las alteraciones genéticas de algunos tumores que nos pueden guiar en su tratamiento y mejorar los resultados”, añade.

Los nuevos fármacos.

Desde la llegada del primer fármaco de esta nueva generación, que actúa sobre una proteína mutada que conduce al desarrollo del tumor, son muchas las moléculas que están en diversas fases de investigación clínica y, sobre todo, básica: inhibidores de receptores o de factores implicados en la formación de tumores o moléculas que actúan sobre los genes o proteínas mutados. Estas terapias, según Dean Bajorin, del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, están “dirigidas hacia dianas específicas que atacan el cáncer, pero sin destruir las células sanas” y están demostrando ser muy útiles para aquellos tumores resistentes a los tratamientos actuales. Además, se administran oralmente y reducen los efectos tóxicos de la quimioterapia convencional.

Angiogénesis.

Han sido muchos los estudios presentados en el congreso americano que han analizado la eficacia de nuevos fármacos que cortan el suministro de sangre de los tumores y, “por ello, impiden que sigan creciendo”, explica Joaquín Bellmunt, del hospital del Mar (Barcelona). Los medicamentos antiangiogénicos evitan o inhiben el crecimiento de los vasos sanguíneos (angiogénesis) que suministran nutrientes y oxígeno a las células cancerosas. “No son tratamientos curativos”, apunta Bellmunt, “pero logran estabilizar el tumor al impedir su progresión”, por lo que aumentan la supervivencia de los pacientes.

La diana de estos productos son los factores que promueven el crecimiento de los vasos sanguíneos. “Es un punto débil en el mecanismo de producción tumoral”, aseguró Bernard Escudier en la presentación del estudio Avoren, realizado en Europa en pacientes con cáncer de riñón. Escudier, inmunoterapeuta del Instituto Gustave Roussy (Francia), señaló que, en el cáncer de riñón “están surgiendo un gran número de terapias dirigidas” contra este tipo de dianas con “buenos resultados”.

Cáncer de riñón.

Es uno de los más frecuentes; cada año, más de 200.000 personas son diagnosticadas de cáncer de riñón en todo el mundo, la mayoría varones, y más de 100.000 perderán la vida por culpa del tumor. La supervivencia del carcinoma de células renales (el más frecuente: nueve de cada 10 casos), si se hace en una fase avanzada, es menor del 5%. “Al tratarse de un tipo de tumor a menudo asintomático, la mayoría de pacientes se detectan en etapas avanzadas”, apunta Bellmunt, cuyo hospital ha participado en el estudio.

Junto con el producto evaluado en este trabajo (bevacizumab), hay otras dos terapias biológicas contra el cáncer renal: sorafenib y suritinib. Los tres tienen como diana la inhibición de la angiogénesis y, según Bellmunt, en un futuro, “podrían combinarse, junto a otros antiangiogénicos”, para mejorar la respuesta de los pacientes.

Avances en otros tumores.

Otro tipo de tumores, como el cáncer de tiroides, el de pulmón, el de páncreas, el de ovario resistente, el de cabeza y cuello o algunos tipos de leucemia, también se están beneficiando de las terapias biológicas. En unos casos con moléculas antiangiogénicas o en otros con productos dirigidos a los genes o proteínas implicadas en la progresión y crecimiento de los tumores, como el receptor del factor epidérmico humano o el del factor de crecimiento endotelial vascular. Algunos de estos inhibidores de la formación de vasos sanguíneos, comentó Ezra Cohen, de la Universidad de Chicago, “representan la nueva frontera en el tratamiento del cáncer de tiroides”, para cuyos pacientes “hace tan sólo tres años había pocas opciones terapéuticas”.

El caso del cáncer de pulmón.

En este tumor también existen múltiples aproximaciones con terapias biológicas que están aportando resultados prometedores. El cáncer de pulmón es el tumor más frecuente en el mundo; cada año se diagnostican más de 1,2 millones de nuevos casos en todo el mundo, de los que 10.000 corresponden a España. Según Bartomeu Bassuti, del hospital General de Alicante, los fármacos que actúan sobre el receptor del factor de crecimiento epidérmico humano (HER-1) están demostrando “tener un impacto positivo en la supervivencia”.

Además, una nueva diana terapéutica puede beneficiar a los pacientes con cáncer de pulmón. Se trata del “modelo de metagen pulmonar”, que puede resultar muy útil para predecir qué pacientes tienen una mayor probabilidad de sufrir una recaída tras el tratamiento con cirugía. “Hemos cerrado el círculo”, dijo Anil Potti, de la Universidad de Duke. “Podemos predecir la recurrencia del tumor, identificar las vías moleculares de señalización que conducen al crecimiento del cáncer en fases avanzadas” y atacar dichas señales con fármacos dirigidos. En su opinión, los datos suponen “un gran paso para mejorar la tasa de curación en este tumor”.

Crisis de financiación.

Sin embargo, es posible que toda esta locomotora investigadora en cáncer termine por detenerse si, como parece, se cumplen los peores augurios. El presidente de la Sociedad Americana de Oncología, Gabriel Hortobagyi, denunció que la financiación de la investigación del cáncer “en los últimos cuatros años se ha reducido en un 12%”. Según Hortobagyi, esta reducción podría detener “los extraordinarios avances en biomedicina que se han producido en la última década” que han logrado “una reducción en la tasa de mortalidad por cáncer por vez primera en 70 años”.

Mucho más duro se mostró el presidente del Instituto Nacional del Cáncer. “Menos terrorismo y más investigación”, señaló John Niederhuber. El problema no es exclusivo de EE UU, porque muchas investigaciones tienen carácter internacional. Por eso, a la protesta se sumaron también los oncólogos extranjeros, incluidos los españoles, que ven con preocupación esta disminución de fondos para la investigación y que eso repercuta en el resto del mundo.

Del tiburón al ginseng

Por primera vez, los oncólogos volvieron los ojos a la medicina alternativa y esta vez no sólo para criticarla. En esta edición se presentaron estudios rigurosos que examinaban el valor de los productos más utilizados. El veredicto fue dispar. Los estudios concluyen que el ginseng -el remedio herbal más popular- combate el cansancio y la debilidad. También respaldan a las semillas de lino o la linaza para retrasar el crecimiento de los tumores de próstata. Sin embargo, los ensayos tiran por tierra las propiedades del cartílago de tiburón en el cáncer de pulmón.

Frenar la progresión del tumor

La supervivencia en algunos tumores es, en ocasiones, cuestión de meses. No obstante, cualquier avance es bien acogido por la comunidad científica, sobre todo si se trata de tumores con pocas opciones terapéuticas. Éste es el caso de un estudio realizado en el hospital Clinic de Barcelona presentado en sesión plenaria cuyos resultados señalan que un inhibidor de la tirosina cinasa, aumenta la supervivencia “de los pacientes con cáncer de hígado avanzado en un 44%”. Es decir, pasan de una supervivencia media de 7,9 meses a 10,7 meses.

Aunque pequeño, este aumento es muy importante “porque no había tratamiento para estos pacientes”, explica José María Llovet, coordinador del estudio. Por primera vez “tenemos una terapia sistémica efectiva para el cáncer hepático”. El tumor de hígado primario o hepatocarcinoma es la forma más frecuente de cáncer hepático. Está relacionado con la hepatitis C, la B y la ingesta excesiva de alcohol y en el 60% de los casos se diagnostica en fases avanzadas, “cuando los tratamientos sirven sólo en determinados pacientes”, señala el hepatólogo del Clinic Jordi Bruix. Además, casi el 20%-30% de los pacientes en lista de espera para recibir un trasplante “son personas con tumores hepáticos”.

En opinión de Bruix, el fármaco obedece a un “nuevo concepto” ya que “no se dirige a matar o reducir el tumor”, sino a “evitar la progresión de la enfermedad a través del bloqueo de la formación de nuevos vasos sanguíneos”.

El cambio de concepto o paradigma al que alude Bruix significa convertir al tumor en una enfermedad crónica o “cronificar el cáncer”, en palabras de Llovet. “Se trata de demorar la progresión del tumor”, pero siempre “con buena calidad de vida para el enfermo”. Se puede llegar a pensar que si estas nuevas alternativas terapéuticas logran frenar totalmente la progresión, el cáncer en general, y el de hígado en particular, dejará de conducir inevitablemente a la muerte.

State of the art in cancer drug discovery: should we be optimistic?

This year’s American Society for Clinical Oncology (ASCO) conference is over and as 45,000 scientists head home, DrugResearcher.com looks at some of the most innovative drugs that were on show.

The conference is one the biggest pharma gatherings of the year, with over 5,000 abstracts presented. However, in line with the industry in general, only a handful of the drugs discussed were truly innovative ‘first-in-class’ cancer drugs.

Perhaps the most keenly anticipated results were for Nexavar (sorafenib). Originally developed by Onyx Pharmaceuticals and later licensed to Bayer Healthcare, it has been a rollercoaster of a ride through development for the small molecule.

Originally approved to treat kidney cancer in 2005, last December the drug subsequently failed a Phase III melanoma trial – which sent Onyx shares through the floor. Then, in February of this year, the shares recovered – and then some – when a Phase III trial in advanced liver cancer was stopped early after very good data from a planned interim analysis.

It was this data that was unveiled at ASCO, to baited breath. The drug extended overall survival by 44 per cent compared to placebo in patients with advanced hepatocellular carcinoma (HCC).

“There are currently no licensed therapies in the UK or Europe that significantly improve survival for the thousands of patients with advanced HCC, which makes these results incredibly exciting,” said Dr Dan Palmer, Senior Lecturer in Medical Oncology at the University of Birmingham.

“For the first time, we have a potential treatment option that has clearly been shown to significantly improve the overall survival of these patients. Sorafenib could provide a new standard of care for first-line treatment of advanced HCC,” he added.

Nexavar is the first compound to target both the RAF/MEK/ERK signalling pathway to inhibit cell proliferation and the VEGFR-2/PDGFR-beta signalling cascade to inhibit tumour angiogenesis.

It does this through inhibiting multiple kinases – tyrosine and serine/threonine – including RAF kinase, VEGFR-1, VEGFR-2, VEGFR-3, PDGFR-B, KIT, FLT-3 and RET.

Merck KGaA presented a whole bunch of new data on Erbitux (cetuximab). The monoclonal antibody (mAb) was originally developed by Imclone Systems, US and has already been approved for use in colorectal cancer and head and neck cancers. With these latest Phase III clinical trial results Merck hopes to establish Erbitux as a first-line therapy for both types of cancer.

The drug itself works by targeting the epidermal growth factor receptor (EGFR), often also called HER1. This binding prevents the receptor becoming activated, which normally helps tumours spread. The receptor is also thought to help tumour cells repair the damage caused by chemotherapy and radiotherapy and promote the formation of new blood vessels inside tumours.

Wyeth also took the opportunity to present results from a Phase III trial of the small molecule drug, Torisel (temsirolimus). The results showed that the kidney cancer drug improves overall survival rates and also quality of life, compared to patients treated with interferon-alpha.

Torisel was approved by the US Food and Drug Administration (FDA) just before the conference and is the first marketed therapy that inhibits mammalian target of rapamycin (mTOR), a key protein in cells that regulates cell proliferation, cell growth and cell survival. Detailed results from the trial were reported by DrugResearcher.com last week.

As well as treating cancer, this class of molecule is also used as an immunosuppressant to prevent organ transplant rejection and to reduce tissue proliferation in blood vessels as a treatment for coronary heart disease. Abbott recently applied for FDA approval for Xience, a coronary stent that secretes everolimus, which has a similar structure to Torisel. The device was approved for use in Europe last year.

Keryx Biopharmaceuticals was also present in ASCO, where it presented the results from Phase I and II trials for its own small molecule therapy perifosine (KRX-0401), developed in conjunction with AEterna Zentaris. The alkylphospholipid targets the PI3K pathway upstream from mTOR by inhibiting the phosphorylation of Akt. The drug also inhibits other signal transduction pathways, including MAPK and JNK that have been shown to be critical for the survival of cancer cells. Perifosine is currently being studied as a single agent and in combination with several forms of anti-cancer treatments for various forms of cancer.

The drug has been through seven trials to treat sarcomas and the company claim its clinical benefit compares favourably with mTOR inhibitors.

Immunogen, a biopharmaceutical company that develops targeted anticancer therapeutics using its Tumour-Activated Prodrug (TAP) technology, announced ‘encouraging’ clinical findings with TAP compounds for the treatment of solid tumours.

Clinical findings with three different TAP compounds – trastuzumab-DM1, huN901-DM1, and huC242-DM4 – were reported. Genentech developed the HER2-binding mAb Herceptin (trastuzumab), which Immunogen then added it to its own cell-killing agent called DM1 to produce an antibody-drug conjugate.

In the Phase I study presented at ASCO, four of the ten breast cancer patients responded to the drug and Genentech has announced that it plans to initiate a Phase II clinical trial of trastuzumab-DM1 in HER2-positive breast cancer sufferers.

GlaxoSmithKline (GSK) also presented further data on Tykerb (lapatinib), as the pharma company strives to show that the small molecule inhibitor of the HER2 tyrosine kinase receptor can be used as a first-line breast cancer treatment.

GSK is also keen to evaluate Tykerb’s usefulness as a therapy for brain metastasis as it will open up a whole new market for breast cancer sufferers that Herceptin cannot treat.

Another big pharma showing off its innovative drugs was AstraZeneca, in particular AZD0530 – a small molecule dual inhibitor of Src and the related protein Abl. Src was the first cancer-causing gene to be discovered in the 1970s and the Src kinases are a family of molecules that play an important role in cancer growth, spread, apoptosis and cell proliferation.

Currently in Phase II trials for colorectal cancer, AstraZeneca showed at ASCO, for the first time, how biomarkers were used to confirm that the drug inhibits its target in human cancers.

“AZD0530 offers a ‘multi-mechanistic’ approach to fighting cancer, meaning it not only delays tumour spread but has additional potential to treat tumours that have spread to patients’ bones, enhance the efficacy of many standard cancer therapies and to treat leukaemia,” said Dr Jose Baselga, the principal investigator on the study.

Oxigene were also on the scene, reporting Phase II data of the combination therapy Zybrestat (combretastatin A4 phosphate/CA4P), which can significantly reduce blood flow in tumours.

Zybrestat is an investigative vascular disrupting agent (VDA) designed to prevent tumours receiving the blood they need to survive. Another small molecule VDA, at the same stage of development, as recently snapped up by Novartis from UK biopharmaceutical company Antisoma. AS1404 could potentially cost the pharma heavyweight up to $890m (€660m), depending on its success.

Zybrestat exerts its effect by homing in on immature endothelial cells in tumour-associated blood vessels and, via interacting with cytoskeletal proteins, disrupts the internal skeleton that gives these cells their characteristic flat shape. In response, the cells change to a rounded, bloated profile that effectively plugs the capillaries and obstructs the blood flow feeding the tumour.

Preliminary results from a Phase I study of MLN8054, a first- in-class, orally-administered, small molecule inhibitor of Aurora A kinase, were also outlined at ASCO. The drug was developed by Millennium, which hopes it will prove effective in blocking a target that cancer cells need to divide and create tumours.

“Building on our early experience with MLN8054 and our enhanced understanding of the biology and chemistry of the Aurora A kinase, we have engineered MLN8237, with
expectations for even better efficacy and tolerability,” said  Dr Nancy, chief medical officer at Millennium.

This second-generation drug has now been initiated into a Phase I clinical program.

Agennix were showing off talactoferrin, an immune system modulator to treat cancer and also, in its gel format, diabetic foot ulcers. The protein-based biopharmaceutical is a unique recombinant form of human lactoferrin. The protein binds to specific receptors on immune system cells and induces the production of certain chemokines and cytokines to enable the immune system to kill tumour cells.

The company gave data from a fourth Phase II trial, which showed the drug was effective in treating non-small cell lung cancer (NSCLC). In one patient subgroup the average overall survival time was 62 per cent higher in the talactoferrin group than in the placebo group, 6 months versus 3.7 months respectively. That average was even higher with other patients in the trial, at 7.6 months – a 73 per cent rise over placebo.

Una respuesta to “ASCO 2007 – Un optimismo difícil de justificar”

  1. aracelli said

    esta pagina es un asco no pasa nada es una mierda yo etoy buscando mi tarea y no encuntro en esta pagina de porkeriA entonces para k chuchu la ponen deberian sacarla y poner una buena k nos ayude con las tareas

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