Cáncer: terapias y tratamientos

Una visión diferente sobre el cáncer

Opinión: Dependencia y cuidados paliativos

Posted by ayudacancer en octubre 14, 2006

Artículo de opinión por el doctor J.L. Alcántara Rojas, para azprensa.com.

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Al margen del debate continuado que sobre el tema eutanásico sigue produciéndose a nivel internacional, para el médico, cualquiera que sea su especialidad, la cuestión del tratamiento de sus pacientes en condiciones especiales que se salen de la rutina y que suponen un reto constante para esos sentimientos que, como profesional de un compromiso adquirido desde la vocación por ayudar a sus semejantes, le lleva a querer contar con el auxilio de nuevas técnicas y de la colaboración interdisciplinar.

Y, aunque la celebración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos haya tenido lugar el pasado día 7 de octubre, quisiera aprovechar la efeméride para estas reflexiones que hoy me asaltan. Partiendo –hay que decirlo- de mi convicción de que las tareas médicas no son tan solamente intentar evitar las enfermedades (medidas de prevención), buscar la resolución de éstas (medidas de tratamiento), etc.; considero que entra dentro de esas obligaciones la de acompañar en el sufrimiento, compartiéndolo con el enfermo y con sus familiares, y ayudarle al mejor “confort” en un período de su vida en el que no se atisba ninguna esperanza de curación (medidas paliativas).

Leía hace poco unas interesantes declaraciones de la presidenta de la Sociedad Madrileña de Cuidados Paliativos, en las que, desde su experiencia profesional, analizaba la extraordinaria importancia de las labores que en ese terreno cabe desarrollar, mediante el agrupamiento en equipos pluridisciplinarios y siguiendo programas consensuados, en los que las estrategias están perfectamente diseñadas para que entren en acción cada uno de esos sectores en los momentos necesarios. Decía en dos palabras que “los paliativos deben tener un abordaje integral e integrado de todos los niveles sanitarios y del entorno del enfermo. Debe existir una buena atención paliativa tanto en el hospital como en su domicilio, además de haber una buena coordinación entre los profesionales de ambos niveles”.

Se me ocurre que esta modalidad de Medicina está directamente incardinada en el concepto de atención domiciliaria, desarrollada en la actualidad en la generalidad de las áreas sanitarias y que abre la posibilidad de una continuidad lógica entre los tratamientos intra y extrahospitalarios. Y, al mismo tiempo, si nos fijamos en el grado máximo de incapacitación que acompaña a la mayoría de los enfermos crónicos no curables, los paliativos deben ser muy tenidos en cuenta en el desarrollo de la recién aprobada Ley de Dependencia.

La aludida presidenta, Magdalena Sánchez Sobrino, echaba en falta programas de divulgación entre la población de la existencia de las unidades de cuidados paliativos, de las prestaciones que cubren y de la necesidad de acudir a ellas, con la confianza de poder obtener esas precisas atenciones, enseñanzas terapéuticas y habilidades para poder ayudar desde la propia familia.

Y añadimos nosotros que, a nivel hospitalario, habría que colaborar en desterrar el tópico falso que para muchas familias supone el creer que los cuidados paliativos tienen mucho que ver con la eutanasia, cuando, como todos sabemos, son una apuesta por todo lo contrario, aunque al final de las existencias humanas que manejan haya que procurarse la utilización de medidas que cooperen a la obtención de la auténtica “buena muerte”, esto es la evitación del dolor físico y el acompañamiento en la aflicción moral.

Aunque la aparición del concepto y desarrollo de las unidades de cuidados paliativos es relativamente reciente en el tiempo (se vienen practicando desde hace dieciséis años, aproximadamente), el alto contenido benefactor y, repito, de posibilidad de desarrollo vocacional de la faceta humanística que debe seguir acompañando al ejercicio de la Medicina, junto a una mayor concienciación social y de un crecimiento económico, auguran un futuro esperanzador para los habitantes de un mundo con una prevalencia de longevidad que lleva aparejado, lógicamente, el aumento de enfermedades tributarias de estos cuidados.

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